Viñetas de Verano: SIMÓN DEL RÍO

YEXUS

Los años 70 fueron tiempos de  dudas y replanteamientos sociopolíticos que afectaron al ámbito cultural y creativo de los dos lados del océano. Cierta corriente de pensamiento pacifista que reivindicaba los valores de la naturaleza, la búsqueda de la propia identidad y la hermandad interracial afloró en diversos filmes e historietas, algunos casi de culto. Y varias de ellas procedían del semanario belga Tintin, como Buddy Longway, de Cosey, Jonathan, de Derib, y Simón del Río, firmada por Claude Auclair. Si la primera se encuadraba en el género western y la segunda estaba ambientada en el Himalaya de los monasterios, la que nos ocupa adoptaba un escenario de corte postapocalíptico.

Ponent Mon es quien recopila en tomos integrales esta serie olvidada, de efímera presencia en España, y que merece ser recuperada en una edición tan cuidadosa como la presente. Aunque títulos nacidos en la misma década con similar premisa, como el célebre Jeremiah, enfatizaban la faceta más rechazable del ser humano, Simón del Río apela a la fraternidad y aporta una nota de esperanza. No por ello peca de ingenuidad ni optimismo, ya que no ahorra dureza a la peripecia del protagonista, hijo de un científico asesinado que deambula por una Tierra devastada buscando sobrevivir sin renunciar a la amistad o al amor. En su periplo interminable hallará distintas comunidades, unas amigables y otras hostiles, aunque básicamente se impone su naturaleza nómada. En todo momento, la amenaza proviene de los restos de las ciudades y los gobernantes que acaparan el poder mediante la violencia.

Lejos de la fantasía o la épica, las aventuras de Simón reivindican el valor de la razón o la astucia contra la fuerza bruta. Elementos como la religión, la ciencia o la autoridad aparecen bajo nuevos puntos de vista, a la vez que se hace hincapié en la fuerza regeneradora de la propia tierra. Publicada entre1976 y 1989, la serie está dibujada con un puntilloso y cálido realismo. Con ritmo pausado, desarrolla las peripecias del estoico Simón mientras describe de manera verosímil los restos de la civilización y el alzamiento de nuevas formas de existencia, normalmente más sencillas pero quizá también más puras.

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