Viñetas de Verano: LA MÁQUINA DEL TIEMPO

YEXUS

Al margen de la sátira y los apuntes críticos de actualidad, está claro que la producción mayoritaria de Carlos Giménez pivota entre dos ejes argumentales: el costumbrismo autorreferencial y la adaptación literaria. En el primero se sitúan los ciclos de Paracuellos, Barrio, Los profesionales o Crisálida, mientras que el segundo engloba versiones más o menos fieles de textos escritos por Jack London, Bécquer, Stanislaw Lem o Brian Aldiss. Y en este apartado es donde se encuadra el último trabajo del maestro madrileño. Ya que en esta ocasión se decide a convertir en viñetas otro de sus libros de cabecera.

La máquina del tiempo figura entre las más queridas lecturas del dibujante y las 68 páginas del álbum publicado por Reservoir Books suponen una versión bastante cercana al clásico. El cómic no añade nada nuevo, por tanto, a este relato de H. G. Wells popularizado en numerosas adaptaciones y medios, sobre todo el cinematográfico. Ya es conocida la historia del científico  que inventa un aparato para viajar al futuro en pos de una sociedad anheladamente utópica. Y no es trivial este último aspecto, considerando que la novela está escrita cuando el maquinismo causaba su más brutal impacto entre la clase trabajadora. El fantástico periplo le conduce a rebasar el año 800.000 para encontrar un mundo habitado por dos tipos de seres: unos son físicamente perfectos y felices pero también débiles, indolentes y carentes de alma; y otros tienen un aspecto monstruoso, trabajan para los anteriores y se alimentan con sus cuerpos. Todo lo cual genera una original trama fantástica pero también un complejo debate sociopolítico.

Sin renunciar al estilo que le define, Giménez emplea un dibujo netamente realista, aunque continúa con la misma propensión a la síntesis que caracteriza sus últimos años, más basado en la línea y la mancha de tinta que en las texturas o los detalles. Destaca, como siempre, su habilidad narrativa, que procura una lectura tan efectiva como fluida, si bien la abundancia de textos entorpece ocasionalmente el ritmo.Aunque básicamente fiel, como se ha dicho, la adaptación prescinde de algunos pasajes y modifica algunos detalles del original, quizá buscando acortar la extensión o propiciar determinados efectos expresivos.

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