Un dibujante cántabro en Oriente Medio

Entre la terapia y el arte espontáneo, Álvaro Iglesias impartió un taller de cómic en la ciudad palestina de Hebrón
YEXUS
Entre la terapia y el arte espontáneo, las viñetas han permitido expresar las inquietudes e impresiones cotidianas de un grupo de niños palestinos, experiencia donde el autor torrelaveguense Álvaro Iglesias ha jugado un papel esencial. Ya que, junto con el también dibujante e ilustrador Pere Mejan y bajo la cobertura de la ONG Acción Contra el Hambre, ha sido el encargado de impartir un Taller de Cómic para niños de 10 a 18 años en la ciudad palestina de Hebrón durante dos semanas. Completaban el grupo Jon Sicilia como responsable de comunicación y Raquel Barrera a cargo del documental que dará testimonio del evento.
Expresarse con viñetas
La actividad forma parte de un proyecto globalmente denominado Mapa del Hambre, que propone talleres artísticos destinados a jóvenes que habitan algunas de las zonas más deprimidas o problemáticas del mundo, integrando medios como el teatro, la danza, la música y, en este caso, el cómic.
La historieta sirvió como eficaz herramienta expresiva para los jóvenes alumnos durante 14 días, unas jornadas que también permitieron a los integrantes de la expedición española recorrer otras ciudades donde la organización desarrolla proyectos humanitarios, como Jerusalén o Belén, siendo imposible obtener los permisos para entrar en Gaza por problemas de seguridad.
Álvaro Iglesias (Torrelavega, 1970) es un profesional de la ilustración que, además de encargos para editoriales como Anaya o Alfaguara, ha realizado el cartel conmemorativo de ADIC en su 25 aniversario, ha participado en la antología internacional de arte digital ‘Exposé’ y ha creado un mural para el Museo Trompo Mágico de Guadalajara (México). En el terreno del cómic ha colaborado en el clásico ‘Spirou’ y en puntuales homenajes a títulos españoles y europeos como ‘Solo’, ‘Sillage’ o ‘Navis’, además de participar en el volumen colectivo ‘Sustentum’, publicado por el gobierno regional a través del CIMA.
Experiencia estimulante
Tras permanecer dos semanas en Hebrón, Iglesias ha obtenido una impresión muy positiva del trato con sus jóvenes alumnos. El desconcierto inicial cedió paso a la distensión y la participación, después a la implicación y finalmente a un clima esencialmente lúdico, algo tan inusual en estos niños inmersos en pleno conflicto como necesario para la libre expresión mediante el dibujo y el texto. De las clases teóricas se pasó al capítulo práctico, siempre con el escollo del idioma por delante, considerando que el español había de ser traducido al inglés y este posteriormente al hebreo. Los participantes terminaron por dar rienda suelta a su creatividad, lo que brindó por otra parte un testimonio tan espontáneo como desolador a ojos de los organizadores del curso. Porque la mayoría de estas viñetas y dibujos infantiles coincidían en mostrar escenas con hogares bombardeados, familiares heridos o casas derribadas.
Una realidad abrumadora
El balance de la experiencia, por tanto, ha tenido un carácter agridulce, dado que a la amistad surgida con los alumnos y sus allegados se contrapone la cruda realidad de sus condiciones de vida en los territorios ocupados. Corroborando esta impresión, las entrevistas realizadas con los niños del taller y sus familias para documentar las futuras actividades divulgativas ofrecen un panorama diario marcado por todo tipo de restricciones y penalidades: alambradas, cámaras y controles militares constantes, permisos para cualquier actividad por elemental que fuere, agresiones indiscriminadas, el acoso constante para abandonar la propia casa. Una forma de vida que para el dibujante cántabro y sus compañeros supuso «una cura de humildad tremenda», por lo que no extraña que Iglesias confiese haber experimentado un fuerte sentimiento de empatía con la población afectada, hasta llegar a afirmar: «que un abuelo de 84 años te diga que todos los días lo humillan en un check-point cercano a su casa y se te eche a llorar, te quita toda la tontería en un momento».
El proyecto tiene prevista su continuidad en otros lugares del mundo, lo que significaría trasladarse a zonas conflictivas de Sudamérica o África para intentar servir como canal de expresión a una serie de minorías maltratadas.
Sobre el taller desarrollado en Hebrón se prepara un documental y una serie de charlas y exposiciones (una de las cuales tendrá lugar en el próximo Salón del Cómic de Barcelona), además de la edición de un álbum a cargo de la propia ONG y otro más extenso, con el trabajo de Iglesias y Meján en forma de novela gráfica.


1 comment

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