Ediciones Sins Entido: arte, innovación y coherencia

La madrileña editorial Sins Entido continúa su trayectoria con la solidez y coherencia que le caracterizan desde sus inicios. Actualmente cuenta con ocho colecciones y cerca de 100 títulos publicados que abarcan todo tipo de formatos y registros, incluyendo la novela gráfica, el cuento infantil y el libro teórico. Siempre con Jesús Moreno al frente, en 2005 entra además en funcionamiento el Espacio Sins Entido, sede de la editorial, además de librería, galería y punto de encuentro. Como librería, mantiene un fondo con cerca de 6.000 títulos que permiten conocer las novedades más selectas y vanguardistas de la historieta y la ilustración europea, americana y japonesa. La galería se dedica a la exposición y venta de originales, contando entre sus autores con firmas tan destacadas como las de Max, Gipi, Cifré, Mariscal, Fernando Vicente, Pablo Auladell, Javier Olivares o Sonia Pulido. Y el capítulo de actividades incluye presentaciones de novedades editoriales o eventos, así como coloquios y charlas con diversos representantes del ámbito cultural y artístico. Por todo ello, el

Espacio Sins Entido ha recibido el premio a la Mejor Librería Especializada en el último Salón Internacional de Barcelona.

Por añadidura, la editorial convoca anualmente, en colaboración con FNAC, un Premio de Novela Gráfica desde hace tres años. Las novedades más recientes del sello no hacen sino confirmar la calidad y el carácter innovador de sus obras.

Rebétiko

De original, hermoso y desgarrado cabe calificar este álbum del francés David Prudhomme (1969), que ha recibido el premio Una Mirada al Mundo en el último certamen de Angoulême. Su argumento se centra en un tipo de música tan singular como escasamente conocido. El rebétiko del título surge en Grecia durante los años 20 y equivale a una versión mediterránea del tango, el blues o el fado. Arte de arrabal y prostíbulo, la obra se subtitula ‘La mala hierba’, como irónica referencia a sus intérpretes, músicos rebeldes, hombres marginados procedentes de las islas y de la vecina Turquía.

Stavros, Artemis, Markos, Batis y Perro son seres intensos: mujeriegos, pendencieros y ocasionales filósofos, pero, sobre todo, orgullosos. Su historia prácticamente transcurre entre una tarde y una larga noche en Atenas, pautada por el alcohol, el hachís, las peleas y el éxtasis de la música del buzuki, de la danza y de su cántico desgarrado y melancólico. Son espíritus libres e inconformistas, conflictivos, por tanto, en una dictadura como la que conocía Grecia en 1936.

Los colores líquidos de Prudhomme aportan a su fino trazo la cálida y embriagadora luz mediterránea para plasmar esta experiencia. Para expresar la indómita vitalidad de unos personajes que apuran el arte de su música hasta el último, trago, sin importar las consecuencias.

Duelo de caracoles

De la fusión de dos talentos tan singulares como los de Sonia Pulido y Pere Joan, a la vez contrapuestos y complementarios, solo puede surgir una obra sorprendente. ‘Duelo de caracoles’ lo es, por la sinérgica interacción de ambos impulsos creativos. El autor de ‘Azul y ceniza’ y la dibujante de ‘Puede que esta vez’ recrean una escena cotidiana en torno a un convite celebrado por un grupo de amigos durante los últimos días del verano. El banquete a base de caracoles y ali-oli es un evidente punto de reunión, una concurrencia de caracteres que permite explorar con desenfado pero agudeza toda una variada tipología física y anímica.

El tono coloquial, el clima relajado que reina entre los amigos congregados en torno a la mesa es un ideal vehículo para la exploración interior. Por ello, el relato de tan agradable sobremesa se bifurca en recovecos conceptuales o gráficos, en sorprendentes y atractivas digresiones cuyo carácter introspectivo no es óbice para el humor suave y elegante.

Pere Joan aporta su perspicacia analítica y el pensamiento lateral aplicado a la visión del mundo y quienes lo habitan. Sonia Pulido plantea un universo de colores cálidos regido por su habitual mixtura de imaginería pop, cartelismo y realismo fotográfico. El eficaz experimento se sustenta en una original puesta en escena, pautada por símbolos, iconos, esquemas y numerosas referencias visuales.

Eclipse en Malasaña

Directamente relacionado con la estética y la puesta en escena de la historieta, el particular arte de Jack Mircala queda una vez más de manifiesto en este nuevo libro que el propio autor califica de ‘zarzuela negra’. Ya que el barrio de Malasaña está presente desde el mismo título en esta historia de amor gótico y ensoñaciones ambientada en un Madrid castizo imposible. Es el Madrid de 1888 en un mundo distorsionado, ciertamente costumbrista y típico pero también estrambótico y delirante. Ya que entre rufianes, organilleros, tabernas, duelos y cementerios suena Depeche Mode en los gramófonos. También aparece un circo digno de Tod Browning, algunos artistas precursores del cinematógrafo y el propio Poe rellenando cuartillas en los bancos del parque. Un hálito de irrealidad impregna, pues, esta obra, como en el resto de trabajos de Mircala: ‘El acertijo de Valpul’ y ‘Siniestras amadas’.

Las ilustraciones que acompañan sus relatos son fruto de una técnica singular, por estar realizados con figuras y escenarios recortados, pintados y fotografiados. El resultado, tan extraño como sugestivo, amalgama reminiscencias del expresionismo alemán, el cubismo y el art-decó mientras que los personajes remiten al tipo siniestro-decadente popularizado por Tim Burton. Personajes como Mezquino, la Desgraciadita, Marieta Corín, Aki Kaurismaki, doña Fernanda de Valnadú o el comisario Moratalaz. Pero, sobre todo, Siniestro y Eclipse, los enamorados fatales cuya historia circular resplandece en la oscuridad, sirviendo de telón de fondo a numerosos destinos entrecruzados.

La caja de los tesoros

También contiene elementos muy cercanos al cómic este relato ilustrado que firman el escritor y editor Antonio Ventura junto con el diseñador e ilustrador Juan Vidaurre. La secuencialidad y la interrelación texto-imagen son esenciales en ‘La caja de los tesoros’, una puerta abierta a la imaginación que so pretexto de cuento infantil activa los más evocadores mecanismos del recuerdo. El de una vida propia o ajena, imaginaria o real, tanto da. Lo hace a través de los objetos contenidos en una caja, herencia que un niño recibe de su abuelo fallecido: un trozo de cinta de raso, un calidoscopio de plata, un pétalo marchito, un sello de la Argentina.

Objetos transformados en asombrosas imágenes mediante la fotografía y el collage, jugando con la asociación de ideas, la paradoja o la metáfora visual para causar impresiones tan inesperadas como placenteras.

Yexus

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