Yexus

22
jul 10

“El Origen de todas mis Obras está en la indignación que me producen ciertos temas”


Jacques Tardi dibujante.
Se reeditan las aventuras de Adele Blanc-Sec y se publica el último álbum del autor francés, ‘¡Puta guerra!’

La aparición del último álbum y la adaptación cinematográfica de su personaje Adele Blanc-Sec devuelven actualidad a uno de los grandes autores europeos contemporáneos. Jacques Tardi (Valence, 1946) ha adaptado las novelas del detective Nestor Burma, creado por Leo Malet, y ha plasmado el episodio histórico de la Comuna de París de 1871 en ‘El grito del pueblo’, según la obra de Jean Vautrin. También ha trabajado con guionistas como Siniac, Jean Claude Forest o el escritor Jean Patrick Manchette y ha cultivado una suerte de estrambótico folletín en los 9 álbumes protagonizados por Adele Blanc-Sec. Pero, sobre todo, mantiene un especial interés por la I Guerra Mundial, fruto del cual son álbumes como ‘La Guerra de las Trincheras’ o ‘El soldado Varlot’ y en el que se inscribe su título más reciente: ‘¡Puta guerra!’.

-¿Qué opina de la versión cinematográfica de Adele Blanc-Sec?

La verdad es que no adapta ningún álbum en concreto. Es una película de Luc Besson y yo no he participado en el guión ni en los diálogos ni en ninguna otra cosa; él se ha basado en tres historias de la serie para hacer su propia obra y las ha comprimido y adaptado para que ocuparan hora y media de película. No estoy seguro de a qué franja de edad se pueden dirigir los álbumes de Adele Blanc-Sec pero el director ha enfocado su obra hacia un público más joven.

-¿Cuál es el motor emocional en la gestación de su obra?

Lo que me mueve es la indignación que me provocan ciertos temas, como la I Guerra Mundial o el episodio de la Comuna de París. En cuanto al primero, que es el que origina el presente álbum, me motiva la parte de irresponsabilidad de los que se ven implicados en ello; intenté ponerme en la piel de todos aquellos que se ven envueltos en situaciones donde no tienen poder alguno para decidir. Intento responder preguntas que seguirán sin respuesta: ¿cómo se pueden vivir cotidianamente, a nivel individual, circunstancias tan dramáticas en un clima tan desastroso? Intento ponerme en el lugar del que lo está viviendo, del que lo sufre.

-¿En qué consiste su colaboración con Jean-Pierre Verney?

-Ya hace más de treinta años que trabajo con Jean Pierre y él me aporta algo muy importante, los objetos, que me transmiten la Historia de una forma directa. La gente me dice a menudo «usted sigue con el tema de la guerra del catorce, es una obsesión». Y no se trata de una enfermedad patológica, sino de una curiosidad por algo que me parece inaudito y me empuja a esta investigación constante. Este tipo de trabajo nos lleva a Jean Pierre y a mí a visitar personalmente los lugares donde ocurrieron los hechos y nos permite acercarnos al pobre hombre que allí los vivió; es decir, no me interesan los generales ni los grandes héroes sino el soldado que estuvo allí agazapado. Y el conocer de primera mano esos lugares nos permite acercarnos a aquella realidad humana concreta.

-¿Qué puede aportar su trabajo al respecto?

-No creo que un cómic vaya a resolver nada pero quizá la representación gráfica sí pueda aportar algo en el aspecto didáctico, pueda ayudar a situar cada conflicto en su momento histórico. Lo digo porque veo a muchos jóvenes confundir la primera con la segunda guerra mundial y la Guerra de los Cien Años con las guerras napoleónicas. A todo lo cual contribuye el hecho de que no quede ya ningún superviviente en Francia. Porque si hablamos de responsabilidad, entonces sí que tenemos una, la de preservar esa memoria y mantenerla viva, ya que aquellos que lo vivieron han desaparecido. Aunque algunos hayamos tenido la suerte de conocerlos, como fue el caso de mi abuelo

-¿Cómo son los ‘héroes’ de esta historia?

-No son héroes ni antihéroes. Estamos hablando de 70 millones de jóvenes movilizados y quizá pudiera existir en algunos cierta carga de redención vinculada a un sentimiento nacionalista o religioso, del deber cumplido, pero en absoluto son héroes. La situación que me interesa, como dije, es la del pobre soldado que tiene delante a otro pobre soldado. Hay que tener en cuenta la cantidad de países que se vieron involucrados en este conflicto, aunque España no fuera uno de ellos. Debo decir que el personaje recurrente de este álbum ni siquiera tiene nombre. Y si es francés es solo porque me resulta más fácil ponerme en su lugar e imaginar cómo puede reaccionar un joven entre 18 y 25 años en una situación semejante.

Yexus

9
jul 10

El Príncipe Valiente: Más allá de la nostalgia


El adicto al Príncipe Valiente de Harold Foster poco podía hacer hasta la fecha más que releer periódicamente las mismas páginas y, como mucho, intentar mejorar la calidad de su colección con las sucesivas y dispares reediciones del clásico. Por ello supone todo un acontecimiento la publicación de nuevas aventuras del personaje después de tantas décadas. Máxime cuando el resultado es mucho más que digno. Asumida la lógica imposibilidad de poder disfrutar de más viñetas de Foster y conformándonos durante muchos años con el sucedáneo de Cullen Murphy (en absoluto desdeñable, por otra parte) resulta más que bienvenida la recopilación de Panini que, bajo el título de Lejos de Camelot, recoge las planchas de la serie aparecidas en la prensa a partir de 2004. Mark Schultz y Gary Gianni son dos autores de aliento clásico y evidente devoción por el universo de Val y su creador.

Resulta difícil reverdecer los laureles de un título que ya forma parte sustancial de la propia historia del medio, como demuestra un vistazo a las escasas series supervivientes de la Edad Dorada (la mayoría debatiéndose entre la mediocridad y la apatía). Pero el dibujo de Gianni no desentona con el espíritu del personaje, en tanto que aporta serenas y descriptivas ilustraciones, repletas de encanto y elegancia, sin renunciar a una impronta personal y distinguible. Mientras que el guión de Schultz no desvirtúa la caracterización original de los personajes, aunque decide explorar nuevos rumbos argumentales que se adentran en el terreno de lo fantástico. Este es el hecho más discutible, sin duda, si bien es cierto que se integra con naturalidad en la trama e incluso cabe recordar que el propio Foster lo utilizó en los inicios de la serie.

Solo cabe lamentar en la edición de Panini algunos errores tipográficos; no muchos, en realidad, pero más de los que serían deseables en un libro de tapa dura y cierto lujo.

Y para quien se interese por el arte de estos dos autores, en fin, resulta muy recomendable revisar el evocador clasicismo de Schulz en Cadillacs y dinosaurios (donde también dibuja) tanto como las soberbias ilustraciones y bocetos de Gianni sobre el universo de Robert E. Howard.

Yexus