Viñetas de Verano: METABARÓN

YEXUS

Queda claro que la ya clásica saga del Incal, aquel increíble ciclo que consagró al mítico Moebius y al inefable Jodorowsky durante los años 80, se ha convertido en una suerte de provechosa franquicia. Porque el guionista chileno ha sabido prolongar el mencionado universo de ficción mediante sucesivas series situadas argumentalmente en el futuro y el pasado de la principal. Así es como nace Antes del Incal y Después del Incal pero, sobre todo, ha desarrollado las aventuras de uno de los personajes más carismáticos de su imaginario elenco: el Metabarón. Para narrar la historia de este asesino galáctico y su estirpe contó durante años con dibujantes tan sólidos y sorprendentes como Das Pastoras, Travis Charest y, sobre todo, el espectacular Juan Giménez, aunque paulatinamente haya ido delegando la escritura de los guiones en otras manos.

Así es como entra en escena el norteamericano Jerry Frissen, cuyo trabajo se reparte entre editoras de ambos lados del océano, como Les Humanoides Associés e Image, y cuyo título más conocido en España es el disparatado Los zombies que se comieron el mundo. El escritor utiliza ideas suministradas por el propio Jodorowsky para continuar las peripecias del implacable personaje en una nueva serie publicada por Yermo,de la que aparece ya su cuarto álbum. Se titula Simak, el transhumano y continúa una trama centrada en la existencia de la epifita, un milagroso material antigravitatorio del que depende el imperio y cuya extracción destruyó a los antepasados del protagonista. Frissen mantiene un tono más aventurero y menos místico que su predecesor aunque no carezca de grandilocuencia, fantasía y excesos.

Tras recuperar la humanidad perdida, el ser más mortífero del cosmos se convierte en un hombre tan vulnerable como cualquier otro e incluso sucumbe al amor de la tecnocardenal Ornatos-8. Pero el Metabarón sigue en el punto de mira del cruel Tecnopapa y su verdugo cibernético, el androide del título. Los dos primeros álbumes fueron dibujados por Valentin Sécher mientras que en el tercero debuta un nuevo autor, Niko Herichon. Este último carece de la estética hiperrealista del anterior pero a cambio demuestra una mayor legibilidad y mejor sentido del ritmo narrativo, sin que disminuya el sentido del espectáculo.

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