Estoy convencido que, ante la avalancha que la invención de la imprenta a mediados del S. XV iba a suponer para la cultura, algún monje copista dijo estas palabras mientras charlaba con un colega media hora antes de maitines. Es normal, y es lógico. Las revoluciones, es lo que tienen, son criaturas audaces pero poco conscientes. Abren la puerta a un mundo nuevo de posibilidades, pero lo hacen sin siquiera insinuar las reglas del terreno nuevo, sin aventurarse a definir las pautas de los nuevos comportamientos que traen consigo. Destrozan el edificio y prometen uno nuevo, pero no dejan los planos. A día de hoy, Internet y la posibilidad de compartir archivos ha hecho precisamente eso.
Dos notas previas. Uno, soy un oportunista, y me estoy subiendo descaradamente al carro de Mark Waid, que ha abierto brecha (o más bien ha hurgado en la herida) con el discurso que dio en la entrega de los premios Harvey 2010 (aquí tenéis una transcripción completa). Recomiendo muchísimo repasarlo. Incluye hechos desconocidos por el gran público sobre las leyes de copyright, y unos cuantos puntos de vista que creo que hacen falta ser conocidos… Y que en buena parte van a ser canibalizados en este artículo, quede dicho por adelantado. Comparto su punto de vista, lo vampirizo, y me apropio de él.
Dos, no estoy “a favor de la piratería”. No soy idiota. Me dedico a esto de los cómics, vivo de ello, pretendo seguir haciéndolo durante mucho tiempo, y ello depende de que el trabajo que hago se me pague decentemente, y que además resulte rentable. Así que no, no estoy por el libre, alegre y despreocupado reparto gratuito de material que mis buenas horas de trabajo me ha costado hacer. Del mismo modo que no envío a mi fontanero a reparar el desagüe de mis colegas gratis, no creo que tenga sentido que mi trabajo (y el de todos los demás profesionales que se curran el tebeo mensual, o la peli, o el videojuego o el disco de turno) deje de ser retribuido como es debido.
Lo que pasa es que, como dice Waid, las descargas están aquí para quedarse. Podemos llorar, quejarnos, indignarnos, podemos exigir el respeto debido a nuestra labor, podemos subirnos al pedestal moral de la victima… Pero eso no va a cambiar el panorama. La Red nos ha adelantado por la izquierda (aunque no tanto a “todos nosotros”; enseguida llego a ese punto) y ha generado, a la manera de la imprenta de Gutenberg, un nuevo panorama para el que se están aun definiendo las reglas y que de momento se comporta como todo bicho que aún está en pañales: compulsivamente. Lo quiero. Está. Lo tomo.
De nuevo dice Waid, y dice bien, que el medio del cómic es el más creativo, inventivo e ingenioso de todos los del entretenimiento. Sostengo desde hace tiempo que, además, este medio nuestro es uno de los que tienen mejor posición de partida para adaptarse y definir un mercado digital aun sin formar del todo. La obligación de la industria del entretenimiento (y aquí meto a la tele, al cine, a los cómics, a la literatura, a los videojuegos y a quien haga falta) es repetir el sorpasso que el Bitorrent nos ha pegado. Y hago énfasis aquí en lo de “la industria”. Todos llevamos muchos años oyendo a actores, guionistas, directores, músicos, artistas, comiqueros y demás titiriteros quejándose (quejándonos) amargamente de que la piratería está matando al arte.
Bueno, pues rechazo la mayor. Resulta que nos vemos metidos en medio de una revolución cultural sin igual en la historia, seguida muy de lejos por la de la imprenta, y no solo la industria distribuidora no mueve un solo dedo para adelantarse y aprovecharse de esa marea, no solo se lanza a un gasto desbocado para “luchar” contar esa marea… ¡Sino que envía a lucharla a aquellos cuyo trabajo no es distribuir el material sino crearlo! Personalmente, cuando un chaval se descarga un cómic mío sin pagarlo no me reboto con el chaval que al fin y al cabo hace lo normal. ¡Mi cabreo es con la empresa que me edita, que no aprovecha en nuestro beneficio el potencial de la tecnología que permite esa descarga! (Nota aclaratoria: esa situación es hipotética, y a día de hoy, la empresa para la que trabajo entiendo que esta haciendo un trabajo bastante decente precisamente para eso, para aprovechar ese potencial digital en vez de oponerse a el fútilmente).
No hace tanto ha habido en nuestro país un pintoresco debate a cuenta de los cánones (¿se dice así en plural?), los anchos de banda, las leyes Sinde y demás zarandajas. Aprovecho para decir aquí que no estaba de acuerdo ni mucho menos con la(s) supuesta(s) asociación(es) de internautas que simplemente querían que las cosas siguieran como siguen, tan tranquilos, esgrimiendo que el consabido “la cultura es de todos”. Bueno, no. La cultura es de todos cuando expiran los derechos del autor en su debido momento, y es de recibo, como dice Waid, que el artista revierta parte de lo recibido por la sociedad de vuelta. Al fin y al cabo, para crear todos necesitamos consumir antes material preexistente. ¿O es que el Sandman de Gaiman sería lo mismo sin Shakespeare? Por eso no firmé un manifiesto que, la verdad, encontré un poco estrafalario en su momento.
Pero es que tampoco coincidía con la postura ministerial precisamente por lo mismo. La pretendida “batalla contra la piratería” pretende que todo siga igual. Concretamente igual que en 1985, ignorando alegremente el nuevo, hiperconectado elefante en la habitación que es la Red y las pautas y comportamientos que establece… Que ya no son ni nuevos, son casi de anteayer. Exacto, muchachos, las “nuevas tecnologías” no son el futuro. Son el presente. Para cuando acabéis de leer este articulo, prácticamente ya serán el pasado inmediato.
Y ahora llega cuando la mata. ¿Y qué hacer? Pues no lo se. Francamente, creo que una de las bases para atajar este problema, o debate, o encrucijada, es aceptar unos cuantos hechos. Asumir que esto no hay quien lo pare. Que las ideas radicales son las que van a acabar haciendo algo útil. Que hay que “pensar fuera de la caja”. Que no basta con dar por hecho que los “piratas” son unos taimados individuos que se dedican a bajar material por hacer pupa a los titiriteros artistillas. Que a lo mejor, como de todos modos alguien va a agarrar nuestro tebeo y escanearlo y ponerlo en la red, igual teníamos que hacerlo nosotros mismos, ofrecerlo gratuitamente para que el público pruebe antes de comprar. Aún tenemos unos años antes de que el tener un archivo en el ordenador sea equivalente a poseer el cómic de verdad, y deberíamos aprovecharlo. Dentro de nada, diez años a lo sumo, nos pasará como a la música. ¿A que a tí, lector, si tienes un mp3 de tal o cual canción, ya te parece que POSEES esa canción? Hasta hace unos años, solo TENÍAS LA SENSACIÓN de que POSEÍAS la canción si tenias el CD, y el mp3 era solo un sucedáneo tramposo. Vamos por ese camino y cada vez estamos mas cerca.
¿Cuál es el potencial, en términos de imagen de marca, que puede tener la iniciativa por parte de un editor de ofrecer su material online gratis? ¿Cuánta gente que lo lea por la cara dejará de comprar el cómic, caso de que ya hubiera decidido comprarlo? ¿Cuánta gente se lo comprará al comprobar que el material es bueno, o que la editorial te facilita las cosas y no te las impide? No se, yo me descargaba The Daily Show y The Colbert Report todos los días hasta que me di cuenta de que podía verlos en streaming en la web de Comedy Central, solo a cambio de ver un par de anuncios. Ni se cuanto dinero mío tendrá Amazon solo porque pude ver una serie por la cara y luego decidí comprarla. No se cuanta pasta se sacó Joss Whedon con Dr. Horrible’s Sing-along Blog solo por ponerlo gratuito unos cuantos días en su web y luego sacarlo a la venta. No se cuantas ventas saca la FNAC directamente del permitir la lectura de libros en sus tiendas ¿Cuantas posibilidades hay en esa dirección? ¿Cuántas más en OTRAS direcciones que no estamos explorando porque estamos indignadísimos por el robo? Cuidado, ni digo tener la panacea ni pienso que estas iniciativas lo sean. Solo digo que a lo mejor vale la pena intentar algunas cosas distintas, a ver cuál es la que queda viva. Reclamemos acción, iniciativa e inventiva de aquellos que deben tenerla, o acabaremos como el monje que se quejaba del invento de Gutenberg: estancados en un tiempo que ya pasó, y encima perdiéndonos una buena cantidad de libros recién impresos buenos, bonitos y baratos.
David Baldeon





A eso yo digo: Amén.
aunque parezca peloteo, no te falta razon, al fin y al cabo ese ha sido siempre el fin de todo comercio, o acaso no te dan a probar las cosas en los supermercados para hacer promocion, por ejemplo.
Comparto casi en su totalidad lo expuesto. Y que creo que es evidente que el elefante está en la habitación de quienes más incómodos se sienten al mirarlo. Sin embargo, creo que en definitiva la aceptación de la revolución del formato digital y su normalización (esto es, el encontrarle acomodo al elefante de la habitación) va a depender muy mucho, por lo que a los teleos respecta (que irá de la manita de los libros) de dos factores: uno es la forma en que se pueda leer, los dispositivos de lectura de ebooks y similares; será fundamental que se imponga aparato “estándar” (como el vhs prevaleció frente al beta, o el dvd lo hizo frente al laser disc). Y el otro, el precio final de los teleos, de los archivos digitales, que deben hacerlo atractivo frente a la opción (que creo que va a seguir estando ahí, y más en el país de la picaresca) de poder acceder a ello por la cara.
Todo ello sin olvidar que aún entonces, seguirá habiendo gente (yo seguramente entre ellos)
que seguirán buscando tener físicamente en la mano el teleo o el libro para considerarlo “suyo”. Qué le voy a hacer, aún me pasa con los cedés, soy un antíguo (por eso, y porque a mi ifón le gusta tocarme la moral, el comentario me ha salido en dos entregas)
Pos si, ínclito Juan, yo soy de los suyos, del tebeo físico… ¡Pero usted y yo no somos el futuro del mercado! Ciertamente estamos esperando a ver cual es el formato estandar, a ver que forma toma el asunto. Siguiendo con el ejemplo de mis empleadores actuales, la verdad es que se han dado vida para adaptarse a la llegada del iPad (que no se si va a ser EL formato pero que desde luego va a marcar tendencia). Así que a ver si el resto del mundo editorial tiene los mismos reflejos… Otra cosa: si que vivimos en el pais de la picaresca, pero nos enfrentamos a un mercado global que va a pasar de eso. ¡Mas nos va a valer adaptarnos!
Fell out of bed feeling down. This has birhtgneed my day!
Ante todo darte la razón sobre lo expuesto en tu articulo. Creo que la industria del entretenimiento debe evolucionar de alguna manera para que no se vea desbordada como ha pasado con la música y el mp3.
En mi caso suelo consumir cómic porque disfruto de este arte, de su lectura desde muy niño, pero ahora, a mis 41 tacos, comienzo a ver un serio problema de espacio en mi casa con libros, cómics o revistas que semana a semana llenan mi habitáculo. Reconozco que con la llegada del Ipad en este ultimo mes he encontrado una solución a las revistas, y lo que antes eran 5 o 6 revistas mensuales, ahora las compro por Zinio mas baratas y con igual calidad. ¿esto es poseer la revista? al igual que comentabas en el articulo con los cómics, yo creo que si es una forma de posesión del material que quiero leer, pero mas cómodo y económico que en papel.
Tu ya sabes que yo estoy a favor de la compra digital de cómics, tipo como hace Zinio en revistas. Solo hace falta que alguien de el primer paso para esta distribución, estudiando bien la manera de evitar la picaresca. En Zinio, por ejemplo, creo que las revistas, aunque se pueden descargar, están en un formato propio de su lector. No se, algo habrá que hacer para que se evite la picaresca pero por otro lado se pueda enseñar a los clientes ofertas de comics, o distribución gratuita de algunas páginas de los cómics para que se valoren, etc.
Pido perdón, David, por lo que he puesto sobre que tu sabes sobre mis gustos digitales. Creí que el articulo era de Oscar, que conoce mi gusto e ideas sobre el consumo digital que tengo. Ha sido un simple error por no leer desde el principio.
De todas formas, si sostengo lo expuesto arriba sobre mis ideas sobre el consumo digital de revistas, cómics o libros. Me gusta leer comics, pero la falta de espacio y tiempo me hace pensar sobre coleccionar digitalmente en vez de en papel, que luego, a la hora de la verdad, tras la primera lectura, tardare un tiempo en volver a leer pero ocupara espacio en mi vivienda , y para desgracia soy muy desordenado, jeje.
Por ejemplo, hace poco compre el primer tomo de la Biblia de Predicador, y faltan dos mas. Un libro, por no decir un tocho de libro, que es incomodo de leer, por su peso y volumen, pero que comprado en el Ipad, seria fácil de leer y llevar a donde yo quiera cuando yo quiera. Y no ocupa espacio en casa.
Bueno, David, sabes que comparto la mayoría de tus premisas en este asunto. El desarrollo de la tecnología siempre va por delante de la sociedad, y esta tarda demasiado en acoplarse a él.
Hacen falta, me temo, nuevas generaciones de editores y distribuidores (los que conocen los medios que van apareciendo) que, junto a los veteranos (que tienen la experiencia y la habilidad), creen estrategias válidas para ir acercándo uno a otra.
Hasta que no se produzca ese relevo generacional, que abra los ojos a las correspondientes industrias, no llegará el avance.
Eso sí, siempre debe ir unida la novedad y la experiencia, para que la cosa funcione de verdad.
¿Lo veremos algún día?
Enhorabuena por la columna.
Un saludín
Continúa el tema de Waid:
http://www.newsarama.com/comics/comic-book-piracy-100903.html
Más al respecto:
http://www.elpais.com/articulo/cultura/tebeo/afronta/era/digital/asalto/pirata/elpepicul/20100910elpepicul_1/Tes
¡Malditos arribistas! ¡Recuerda que lo leíste aquí primero!
De todos modos a mi lo que me molaría es conocer la opinión del librero, como representante del gremio. ¡Debate vía articulos!¡Como en los periodicos serios!
El librero que también es fan, tiene muy claro que tenéis la razón , pero pensad que somos el saco de los golpes.
Si los fans se mosquean somo los que paramos el golpe y si los distris no funcionan o los canales fallan ( como creo que es el caso ) somos los que mas sufrimos sus confusiones.
La industria tiene que avanzar pero de un modo que sea lógico, el TODO GRATIS creo que NO es la solución ya que al final destruiría todo.
Pero la creación de un sistema que abarate una edición si compras la otra, creación de suscripciones online de las series que compres físicas, no se , mil posibles ideas y opciones que ayuden a industria y al fan final , sin desgraciar por el camino al librero.
Estoy de acuerdo con Oscar. Tiene que haber formulas diversas para evitar el pirateo, por un lado, y motivar al lector, por otro.
Esto me hace recordar una empresa de software llamada FX Interactive que tiene el menor numero de copias piratas del mercado español. El secreto?: buena calidad en sus productos, traducciones en sus juegos, precios baratos (19,95 de estreno y 9,95 seis meses después) con ese trabajo realizado no es de extrañar que sea la empresa menos pirateada del mercado español.
Y yo me pregunto ¿no es posible algo así en el mercado del cómic?. Yo creo que si, pero solo si las editoriales y distribuidores se preocupan mas por sus clientes que por sus bolsillos, al estilo la sgae, y no buscan un monopolio controlado por unas reglas ya desfasadas.
Me parece una reflexión muy acertada. Sólo vale pensar en el ahora del futuro, anclarse en el ahora del pasado es no entender y hacer oposiciones al suicidio.