GUSTOS, COLORES Y TELEOS

Empecemos por el final.

Si frecuentamos sitios como estos (librerías, páginas que hablan de teleos y otros rincones de mala vida) es porque nos gustan las historias: que nos las cuenten, leerlas, verlas, contarlas o lo que sea. Buscamos un poco de ficción para entretenernos, para emocionarnos, intrigarnos, engancharnos, tal vez para aprender algo nuevo, para descubrir opiniones y compararlas con las nuestras propias, para disentir, para estar de acuerdo, para formarnos opiniones nuevas.

Partiendo de esto, y leyendo el catálogo de la exposición que de 100 Balas se ha hecho recientemente en la Semana Negra (que llegó a mis manos, además firmado por Azzarello y Risso –canela en rama, oro en paño, miel sobre hojuelas–, gracias a las artes del Señor Libreru, la única, incomparable e imbatible Navaja Suiza Humana), llevo un tiempo dándole vueltas a las herramientas y mecanismos que hacen que las historias que nos cuentan, que leemos, que vemos o que contamos nos entretengan, nos emocionen, intriguen, enganchen o nos enseñen algo.

Vale. De acuerdo. No es una pregunta original. Ni pretende serlo. Pero hay quien defiende que todo está inventado y que no hay nada nuevo bajo el sol, así que no creo que esté de más que preguntas de este tipo se planteen por aquí.

De entre esas herramientas y mecanismos, así porque sí, me gustaría centrarme en el final. El cómo y cuando poner fin a una historia.

Sé que hay historias en la que no es tan importante el final. O al menos, no parece o no se revela como tan importante. Volviendo a 100 Balas, y dejando claro que es la opinión de un fan irredento, disfruté tanto de toooda la serie que no me planteé ni me planteo si el final era bueno o no; simplemente no quería que acabara (o puede que no, que precisamente sea al contrario: que el final, por no llamar la atención como tal y por fundirse con la historia, no afecta al disfrute de la serie y eso hace que sea un buen final; un final perfecto).

Y es lo que me gusta pensar de series como Scalped o Los Muertos Vivientes, en las que cada entrega es un placer en que no puedo hacer más que refocilarme, y cuyo final (lejano, lejanísimo espero) no creo que altere la opinión ni el disfrute de lo leído ni me lleve a querer quemar los tomos comprados en un arranque de frustración o de sensación de engaño. O con (por no citar Watchmen ni el Regreso del Caballero Oscuro, que parece que no haya más teleos buenos) Bone, Blacksad, Kane, La Ascensión del Gran Mal o Maus. Y es lo que me pasó y me pasa, saltando de las viñetas, con Los Soprano (además, a mí, nuevamente opinión de fan irredento, me encantó el final). O con Amanece que no es poco. E incluso con Titanic (¿o es que alguien empezó a verla sin saber que después de tres horas de peli el barco se hundía, y aún así empezó a verla?).

Pero también hay finales que marcan las historias que terminan: los grandes acontecimientos superheroicos, los tomos de serie negra (Criminal, Panini Noir), o (saltando nuevamente de las viñetas) Sospechosos Habituales, o El Sexto Sentido, o 1984 (saltando a la novela, probablemente el final más demoledor que he leído nunca).

Así que al aire le digo por si me quiere oír: ¿puede un buen final salvar una mala (que no nos ha llegado a enganchar, que no nos ha convencido en su planteamiento o avance) historia?

¿Puede un mal final echar por tierra una buena historia?

Es más, yendo un poco más allá: ¿qué es un buen final?

¿Qué es un mal final?

Juan Esteban

3 comments

  1. Entiendo que como pones: “Señor Libreru” es en bable, y me estás dando las gracias por la parte que me toca. ;)

    No hay finales buenos ni malos, hay entretenimiento como bien dices. En el mundillo en el que nos movemos: cómics, series, etc. sabemos que el final puede llegar cualquier mes, pues dependen de las ventas o espectadores, y si la historia nos ha hecho disfrutar capítulo a capítulo, nos hemos de dar por satisfechos.

  2. Por supuesto; muy, pero que muy, agradecido por la parte que te toca, que no es pequeña, jejeje.
    Y volviendo a los finales, es posible ser más indulgente con los finales de las series (televisión y teleos), pero también hay historias unitarias (álbumes, películas, novelas) en los que el final puede ser más determinante, que puede llegar a condicionar el grado de entretenimiento.
    ¿O no?

  3. Digamos que tenemos dos tipos de historias.

    Las cortas en las que tal vez lo más importante no sean el nudo, sino el desenlace (La Broma Asesina).

    Las largas en las que lo que me importa es el nudo, y no el desenlace (Y, Ultimo Hombre).

    Al afrontar cada obra, creo que el autor, en muchos casos tiene ya en cuenta la duración de la misma para darle importancia a lo uno o lo otro.

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